
A 25 años de su lanzamiento, Is This It de The Strokes sigue siendo mucho más que un gran debut. Es el sonido de una ciudad, una época y una generación que buscaba algo distinto. Conversamos sobre el impacto de un álbum que tomó la energía del circuito independiente neoyorquino y la llevó nuevamente al escenario mundial.
¿Qué tiene The Strokes que los hacía diferentes a otras bandas de la época?
La fórmula parecía sencilla: guitarras directas, melodías memorables y canciones compactas. Pero detrás de esa aparente simplicidad había una comprensión profunda de la tradición musical de Nueva York. Julian Casablancas y compañía tomaron influencias de bandas como The Velvet Underground, Television y The Cars, además de la actitud del punk neoyorquino, para construir un sonido que se sentía al mismo tiempo clásico y completamente nuevo.
No buscaban impresionar con excesos técnicos ni grandes producciones. Su fuerza estaba en la actitud, en la energía y en la capacidad de convertir canciones breves en verdaderos himnos.
¿Qué estaba ocurriendo en Nueva York cuando apareció Is This It?
A comienzos de los años 2000, el rock parecía estar buscando una nueva dirección. Mientras el mainstream estaba dominado por el pop adolescente, el R&B y propuestas más cargadas como el nu metal, en los circuitos alternativos de Nueva York comenzaba a gestarse una escena creativa muy particular.
Bandas como Yeah Yeah Yeahs, The Rapture o The Moldy Peaches estaban construyendo una identidad propia dentro de espacios pequeños, galerías y clubes de la ciudad. En ese contexto apareció The Strokes, una banda que funcionó como catalizador de todo ese movimiento y que terminó convirtiéndose en uno de los símbolos de una nueva era del rock.
¿Cómo pasó de ser un fenómeno indie a convertirse en un disco generacional en Chile?
Incluso antes de su lanzamiento, la crítica ya tenía los ojos puestos en ellos. Medios como NME los señalaban como una de las próximas grandes bandas de rock y, cuando aparecieron canciones como "Last Nite", "The Modern Age", "Hard to Explain" y "Someday", la atención creció rápidamente. Había harto hype a nivel global.
Para muchos jóvenes, Is This It representaba una alternativa a la música que dominaba las radios en ese momento: era un regreso a las guitarras, a las bandas y a una identidad que nacía desde las escenas locales. En Chile, la reacción no fue muy distinta. Durante esos años surgieron muchísimas bandas, especialmente en ambientes universitarios, que tocaban en tocatas dentro de los campus, en pequeños clubes o en esos bares con aire de cantina que todos recuerdan.
Hubo una conexión casi inmediata con ese sonido. Incluso se pueden encontrar ciertos paralelos entre los primeros trabajos de Los Bunkers y The Strokes. Personalmente, siempre he sentido que "Miéntele" tiene algo de esa estética indie y garage rock que hizo tan reconocible a la banda neoyorquina en sus primeros años.
Esa conexión también se vio reflejada cuando The Strokes finalmente llegaron a Chile. En sus presentaciones en Lollapalooza, miles de personas cantaban cada canción al unísono, una muestra de cuánto marcó a la generación millennial y también a muchos más jóvenes que los descubrieron años después a través de plataformas como Tumblr. Ahí es donde uno se da cuenta de que Is This It dejó de ser simplemente un disco exitoso para convertirse en un álbum verdaderamente generacional.
¿Por qué este disco representa tan bien a Nueva York?
Porque captura una sensación más que un sonido específico. Junto a discos como Fever to Tell de Yeah Yeah Yeahs o el álbum debut de LCD Soundsystem, Is This It retrata una ciudad inquieta, creativa y llena de contrastes.
Son discos ambiciosos que esconden su ambición detrás de una estética sencilla: poca ornamentación, mucha personalidad. No intentan sonar perfectos; buscan transmitir una energía real.
¿Qué lugar ocupa dentro de la historia del rock?
Su influencia es evidente en bandas que marcaron la década siguiente, como Arctic Monkeys, The Killers, Interpol o Franz Ferdinand. The Strokes demostraron que una propuesta nacida en el circuito independiente podía alcanzar una audiencia global sin perder su esencia.
Más que crear una fórmula, abrieron una puerta. Después de Is This It, el rock de guitarras volvió a ocupar un espacio central en la conversación musical.
¿Por qué vale la pena escuchar este disco hoy?
Porque es un disco con menos producción y más actitud. Es, sinceramente, una pieza imprescindible para cualquier coleccionista de vinilos. De hecho, yo mismo tuve una especie de redescubrimiento cuando lo escuché en vinilo por primera vez.
Lo escuché en una Rega Planar 3 con cápsula ND3, acompañada de un amplificador potente y unas columnas Dali, y la experiencia me cambió por completo la percepción del disco. Poder escuchar con mayor claridad los instrumentos, los golpes secos de la batería, las líneas de bajo y todos esos pequeños detalles de la grabación me hizo conectar con el álbum de una forma mucho más profunda.
Terminé desarrollando una especie de nueva obsesión con The Strokes y con toda esa generación de bandas indie de principios de los 2000. Creo que hay algo en ese sonido —imperfecto, urgente y lleno de personalidad— que se ha ido perdiendo con el tiempo. Hoy cuesta encontrar grupos que transmitan esa misma sensación. Quizás una de las bandas actuales que más se acerca sea Geese. No necesariamente me gusta tanto como The Strokes, pero sí logra capturar parte de esa energía juvenil y espontánea que hizo de Is This It un disco tan importante para toda una generación.
Encuentras la edición de Is This It con la clásica portada tipo vitral en tonos amarillos, verdes y azules, incluyendo los 11 tracks originales y la polémica versión de "New York City Cops", en cualquiera de nuestras cuatro tiendas. Un disco fundamental para entender cómo una escena local de Nueva York logró cambiar el rumbo del rock del siglo XXI.