El problema
Una raya que nadie escucha mandaba el plinto entero a la basura.
Rega fabrica a mano en Essex, Inglaterra.
En una fábrica de tornamesas, buena parte de lo que se descarta no falla: se ve mal. Un plinto con una marca en la pintura, un plato con un roce, una tapa con una imperfección en el borde. Nada de eso cambia cómo suena la máquina, pero ninguna de esas piezas cumple el estándar cosmético que Rega exige para un producto de grado A, así que durante años el destino de todas fue el mismo.
Rega decidió dejar de tirarlas. La comparación que usa la propia marca es la de la fruta fea de los supermercados británicos: torcida, marcada, perfectamente comestible, invendible solo por costumbre.
"En vez de no usar las piezas con fallas cosméticas, decidimos usarlas para construir productos Rega Green Grade."
Rega Research, en su página de Green Grade. Esas tornamesas funcionan y rinden igual que cualquier otra, y salen con la misma garantía de por vida contra defectos de fabricación.